Ganadores Zoohackaton

Un desarrollo informático para mejorar la trazabilidad de los animales criados en cautividad y en granjas y una plataforma que busca anuncios de compraventa ilegal de especies, o productos derivados de ellas, en redes sociales han sido las dos propuestas distinguidas por el jurado del Zoohackatón, una competición internacional que reúne a expertos en tecnología, desarrollo informático y conservación para idear soluciones innovadoras sobre desafíos ambientales. Esta edición, la primera que se celebra en España,  se ha centrado en el tráfico ilegal de especies de fauna, un negocio que mueve anualmente entre 8.000 y 20.000 millones de euros en todo el mundo y del que nuestro país es un punto caliente y puerta de entrada.

Los 54 participantes del primer Zoohackathon español, organizado conjuntamente por el Ministerio para la Transición Ecológica, la Embajada de Estados Unidos en España, la Fundación Parques Reunidos y el SEPRONA, trabajaron en sus propuestas durante el pasado fin de semana en instalaciones del Zoo Aquarium de Madrid. Simultáneamente, se han celebrado otras cuatro competiciones tecnológicas en otros tres continentes: San Diego (EEUU), Kampala (Uganda), Mumbai y Nueva Delhi, en India. Todos los encuentros se han centrado en la problemática del tráfico ilegal de especies.

En Madrid, el jurado tuvo que elegir entre las diferentes propuestas presentadas por los 12 equipos multidisciplinares, que juntaban a expertos de campos tan dispares como la ingeniería informática y la biología, y que desarrollaron con el apoyo de mentores de  instituciones y organizaciones como la Junta de Andalucía, SEO/BirdLife, Tragsatec y  la empresa Tarlogic.

La propuesta ganadora fue presentada por el equipo Earthgine, de Málaga, y ha sido bautizada por sus autores como Hippo-chip. El objetivo de este desarrollo informático es ofrecer una solución a la falta de un sistema informático de trazabilidad del comercio internacional de ejemplares criados en cautividad y en granjas, una carencia que es aprovechada por los traficantes para introducir en el mercado productos o ejemplares provenientes del comercio ilegal.

Hippo-chip plantea la creación de una base de datos internacional que incluya información de todos los animales criados en cautividad y granjas con fines comerciales.

Para ello, todos estos animales deberían ser marcados con un chip electrónico que identifique a cada ejemplar de forma individualizada e inequívoca. Para ello, sugieren emplear secuencias únicas de ADN, características del iris o el patrón de coloración y las manchas en el pelaje. Los agentes de aduanas contarían con un lector de estos códigos para evitar la manipulación del proceso de verificación de la legalidad  de las mercancías y cumplen con el protocolo de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

El segundo premio del primer Zoohackathon español ha recaído en el equipo Mare Nostrum, de Barcelona, que ha desarrollado una plataforma que automatiza búsquedas en redes sociales de anuncios de compra y de venta ilegal de especies o productos elaborados con las mismas. La herramienta, que recibe el nombre de Poach the poachers (atrapa  al furtivo, en inglés), también realizará análisis sobre el perfil de los vendedores, entre otras características. La solución aumentaría exponencialmente la eficacia y la rapidez de la detección de posibles delincuentes que trafiquen con especies silvestres en Internet.

Los organizadores del encuentro confían en que las distintas autoridades ambientales españolas utilicen y aprovechen las soluciones aportadas en esta primera edición del Zoohackathon, que también ha contado con diferentes actividades de concienciación y sensibilización dirigidas a la ciudadanía.

El encuentro se enmarca dentro del Plan de Acción Español contra el Tráfico Ilegal y el Furtivismo Internacional de Especies Silvestres (TIFIES), un instrumento pionero con el que España, puerta de entrada destacada para este tipo de comercio ilegal, se coloca a la vanguardia de la lucha contra un problema ambiental de primer orden, que está contribuyendo a la defaunación a escala global.