La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas del Gobierno de Canarias ha concedido una subvención del Programa de Desarrollo Rural (PDR) por importe de 41.198 euros al Ayuntamiento de El Pinar que permitirá la adjudicación de 23 secaderos de higos en el municipio por valor de 44.082 euros.

Según explicó el consejero Narvay Quintero, gracias a esta ayuda, que corresponde a la medida 7.5 (inversiones en infraestructuras recreativas, información turística e infraestructuras turísticas a pequeña escala) y está financiada con fondos europeos, del Ejecutivo canario y el Estado, la corporación municipal ha adquirido 15 secaderos de higos grandes y ocho de tamaño pequeño que se pondrán a disposición de los agricultores que deseen hacer uso de estas infraestructuras. El ayuntamiento establecerá, en cada temporada, un procedimiento para la cesión de los secaderos que contará con una normativa para el buen uso y conservación de dichos frutos.

Quintero destacó que este proyecto es de gran importancia para la economía local, que supondrá un empuje para recuperar la producción del higo, de extraordinaria calidad y muy demandado en toda Canarias, ya que los secaderos potenciarán la calidad del producto y minimizarían considerablemente el esfuerzo y las horas de trabajo, al posibilitar un eficaz secado o deshidratación natural de los frutos –ya que se optimiza el efecto de la radiación solar- evitando pérdidas por condiciones meteorológicas o afecciones de plagas. Se trata de unos recintos de 6x2 y 3,5x2 metros respectivamente para el secado en bandejas extraibles con una superficie útil de 12 y 7 metros cuadrados.

El consejero recordó que el Ayuntamiento de El Pinar ha recibido subvenciones por importe total de 338.295,68 euros, gestionadas por el Gobierno canario y correspondientes a la medida 7 del PDR que permitirán, además de la compra de estos secaderos, la construcción de un gimnasio municipal y de un conjunto etnográfico de oficios tradicionales.

Este último proyecto, subvencionado con 97.097 euros comprende la construcción de siete infraestructuras de uso tradicional (una era, tostador de cereales, molino de gofio, horno de leña, telar, un lagar, y cestería) que han sido claves en el desarrollo económico, social y cultural del municipio pero que con el paso del tiempo, la industrialización y las nuevas tecnologías han quedado en desuso, con el propósito de conservarlas como patrimonio cultural y etnográfico, para no olvidar los oficios y las herramientas que existían antiguamente en el municipio.

Quintero indicó que todas las infraestructuras, situadas a ambos lados del actual mercadillo municipal, podrán utilizarse como en la antigüedad, "ya que la idea es que más que un museo o una exposición, sea un lugar para el ocio, el conocimiento, la divulgación y la promoción del ecoturismo".