La protesta desarrollada el pasado viernes en Sevilla, que fue capaz de congregar y aunar a todo el sector productivo en contra de la imposición de aranceles por parte de EEUU, nos dio un atisbo de esperanza. Pero, finalmente, se ha confirmado el peor de los presagios: la Comisión de Comercio Internacional del país norteamericano, se reunía ayer para debatir acerca del incremento arancelario sobre la exportación de aceituna negra, tomando la decisión de mantenerla.

Dentro de la propia Comisión ha habido un serio debate y división de opiniones. Pero, en definitiva, la resolución ha fijado estos gravámenes (que ya estaban implantados provisionalmente) sobre la aceituna negra en un 34,75% (20% antidumping y 14,75 antisubvención). Esta decisión supone una aplicación inicial de las tasas por un periodo de cinco años, con posibilidad de prorrogarse durante otros cinco más.

Hasta el 24 de julio no se harán públicos los motivos por los que la Comisión norteamericana ha tomado la decisión de mantener esos aranceles desproporcionados. No obstante, el Secretario general de UPA Andalucía, Miguel Cobos, considera que “la Unión Europea no puede perder ni un minuto más y tiene que tomar medidas urgentes y contundentes para evitar un grave perjuicio al sector de la aceituna negra”. Además, ha añadido, “también se hace necesario imponer a nivel europeo aranceles a otros productos importados de EEUU y denunciar los abusos de la Administración Trump ante la OMC”.

En la práctica, esta decisión tendrá como consecuencia el cierre del mercado estadounidense para la aceituna de mesa española, pues alcanzará un precio que no podrá competir ni con la producción interna ni con la de otros países exportadores. En un sector que genera en nuestro país, especialmente en Andalucía, más de dos millones de jornales y 8.000 puestos de trabajo, se pone en serio peligro el futuro del mismo y puede provocar unas pérdidas valoradas en 350 millones de euros.

Ante este panorama, UPA Andalucía mantiene que “esta subida de aranceles sigue siendo injusta y arbitraria y abre la posibilidad de que a otros productos agroalimentarios que también se benefician de las ayudas PAC u otras subvenciones europeas se les pueda aplicar los mismos impuestos”. A este respecto, conviene recordar que las ayudas concedidas por parte de la UE son totalmente legales bajo el amparo de la Comisión Europea y plenamente aceptadas por la Organización Mundial del Comercio. Por tanto, las medidas antisubvención aplicadas por el Gobierno de EEUU atacan frontalmente a ese modelo de ayudas de la Unión Europea al sector agrícola a través de la PAC, poniéndolo en entredicho y amenazando, como afirma la organización agraria, a otras producciones.

Con esta injustificada imposición arancelaria, las grandes beneficiadas serán las empresas californianas que, amparadas en la política proteccionista de Trump, denunciaron al sector español de realizar competencia desleal. Tendrán una ventaja competitiva para ocupar el 30% del mercado norteamericano que hasta ahora cubría el sector andaluz a base de años de experiencia, y esfuerzo por modernizarse y conocer al consumidor estadounidense.

No obstante, resulta curioso e injustificado que solo se esté penalizando a la aceituna de mesa española y no al resto de Estados miembros de la Unión Europea, que también comparten las mismas ayudas agrícolas, ni a terceros países productores y exportadores a EEUU. A este respecto, tomarán delantera las exportaciones de países como Marruecos, Egipto o Turquía, que podrán ofrecer su producto a menor precio que el español.