Resultado de imagen de yogures azucarados

La Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) considera que el compromiso de reducir el azúcar añadido en los productos de consumo habitual debe ser un compromiso de toda la cadena alimentaria, desde la producción primaria hasta la distribución.

El director general de Fenil, Luis Calabozo, ha subrayado que la industria láctea ha sido pionera en firmar un protocolo de reducción de azúcares añadidos con las autoridades alimentarias que les llevará a bajarlos un 10 % en 2020.

Calabozo ha explicado que este compromiso no implica sustituir el azúcar por edulcorantes artificiales, sino que requiere cambios tecnológicos y “educar al consumidor” en sabores menos dulces, “con tiempo” y “el compromiso de toda la cadena alimentaria”.

En este sentido, ha incidido en que la preferencia del mercado español por el sabor dulce es menor que la del Reino Unido, por lo que, a su juicio, el estudio publicado en la revista científica británica BMJ difundido ayer y que alerta sobre los elevados niveles de azúcar en yogures no es extrapolable. “El contenido de azúcares totales en el yogur es de 20 gramos de cada 100, mientras que en España es de 12 gramos”, ha matizado.